#2016BISEXUAL

      La bisexualidad es el potencial de sentir atracción física o romántica hacia cualquier sexo. Una persona bisexual no tiene por qué sentirse atraída de la misma manera por ambos sexos y el grado de atracción puede variar con el tiempo. La bisexualidad es una orientación sexual muy diversa que se puede entender como una escala entre heterosexual y homosexual. Una persona que solo haya tenido relaciones sexuales-amorosas con personas de un sexo (o con ninguna) puede perfectamente identificarse como bisexual, y a su vez, alguien que haya tenido relaciones sexuales-amorosas con personas de ambos sexos no necesariamente se tiene que identificar como bisexual. Por tanto, la clave está en la autodeterminación.

      En realidad, se puede describir de varias maneras. Hay quien también define la bisexualidad como la atracción a más de un género (no sexo). También hay quien distingue entre bisexual y pansexual, siendo lo segundo una orientación sexual que abarca la atracción a cualquier sexo y género (incluido intersexual), debido a que mediante el prefijo “bi” (dos) se estaría ausmiendo que el género es binario (hombre y mujer). De todas formas, no somos quién para definir la sexualidad de los demás y todas las opciones son igual de válidas.

       De la misma manera que las personas homosexuales pueden sufrir homofobia, los bisexuales pueden sufrir bifobia, no solo por el hecho de no ser heterosexuales, sino que incluso por no ser monosexuales (atracción a un único sexo).

          Estos son algunos estereotipos sobre la bisexualidad y algunos puntos para identificar comportamientos de bifobia:

  • Pensar que la bisexualidad es una fase hacia la homosexualidad o que los bisexuales “no se han decidido”.
  • Pensar que las personas bisexuales en realidad son gays y lesbianas que no se atreven a salir del armario.
  • Asumir que los bisexuales son promiscuos y portadores de infecciones de transmisión sexual.
  • Asumir que todo el mundo es heterosexual u homosexual (monosexismo).
  • Creer que la gente que se identifica como bisexual lo hace porque “está de moda”.
  • Esperar que una persona se identifique como heterosexual cuando su pareja sea del sexo opuesto (u homosexual en el caso de que sea del mismo sexo).
  • Sentir que no se puede confiar en los bisexuales porque tienen más oportunidades de ser infieles a su pareja.
  • Pensar que los bisexuales son traidores hacia la comunidad LGTB porque pueden aprovecharse de los privilegios de los heterosexuales.
  • Pensar que los bisexuales preferirían tener una pareja heterosexual para beneficiarse del heteropatriarcado.
  • Esperar que los bisexuales se preocupen más por los problemas de los homosexuales que de los suyos.
  • Asumir que los bisexuales tendrán sus derechos cuando los homosexuales tengan los suyos.
  • No advertir sobre algún comportamiento de bifobia por miedo a ser identificado como bisexual.
  • Opinar que los bisexuales exageran sobre su visibilización y sus derechos.

         Podría haber más, pero estos son las que me parecen más importantes y muchos de ellos los he oído alguna vez o los he identificado en personas de mi entorno.

         Durante el 2016 la Federación Estatal LGTB ha decidido en centrarse en visibilizar la bisexualidad como una orientación sexual real y combatir la bifobia, empezando por realizar una presentación en Madrid sobre el tema. Para obtener más información recomiendo visitar su página web y echarle un vistazo al epígrafe #2016BISEXUAL y visitar la página biresource.net

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Objeción de conciencia

                El 4 de febrero apareció en los periódicos la medida del gobierno de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, de retirar la potestad de celebrar bodas civiles a los ediles que se nieguen a oficiar bodas entre personas del mismo sexo. Como no, una medida como esta, útil para luchar contra la discriminación por orientación sexual, no se ha librado de reproches homófobos, apelando a la “libertad” de los concejales de preferir no oficiar este tipo de ceremonias.

                Para el PP barcelonés y CiU, legislar en contra de vulnerar los derechos de un grupo concreto de ciudadanos es generar una polémica artificial. Debe ser que hay ciudadanos de primera y de segunda: “Existe la intención de querer distraer la atención sobre otras problemáticas muy vigentes en la ciudad, como los horarios comerciales” decía Jordi Martí, regidor de CiU en el ayuntamiento de Barcelona. Porque claro, hay que elegir, es imposible que el ayuntamiento lleve a cabo la administración de la ciudad y se preocupe de los derechos sociales a la vez, en qué cabeza cabe… Además, el matrimonio homosexual ya es legal desde el 2005, ¿qué más quieren? ¿Qué encima nadie se niegue a oficiarlo? Estos rojos totalitarios nos quieren imponer la homosexualidad por la fuerza.

                ¿Y a qué viene todo esto? Según cuenta el periódico ABC, resulta que en 2004 un regidor del Partido Popular, Óscar Ramírez (ojo, que ya no es concejal, no vayamos a pensar mal del PP) alegó “objeción de conciencia” para no celebrar el matrimonio entre dos lesbianas, ante lo que el Síndic de Greuges (Síndico de Agravios de Cataluña) concluyó que se trataba de una vulneración de los derechos de la pareja. Al final una edil del PSC sustituyó al concejal popular. En el artículo también se dedica una parte a contar la versión del PP (¿por qué no me sorprende?) y se habla sobre la “objeción de conciencia”, reconocida también por el informe del Síndico.

                Hay algo que no cuadra, no se puede justificar la vulneración de derechos por motivos ideológicos, alguien debería haberle enseñado a estos concejales que la libertad personal termina donde empieza la de los demás (no, rechazar casar a dos personas por ser del mismo sexo no es libertad personal, es homofobia), que cuando una persona se dedica a la política lo hace para estar al servicio de la ciudadanía y que si se van a poner pegas ideológicas discriminatorias, mejor que dimitan y se dediquen a otra cosa, porque no estamos hablando de qué modelo de ciudad o de economía nos gusta más, sino de perpetuar o no un sistema que otorga privilegios a unos y oprime a otros.

                ¿Alguien se imagina a un concejal negándose a celebrar bodas heterosexuales por “objeción de conciencia”? No tendría sentido. ¿Por qué al revés sí ocurre esto? Parece que algunos utilizan las leyes para lo que les interesa, para defender sus intereses personales y no para contribuir al bienestar social.

A05

Este texto fue escrito inicialmente el 5 de febrero.

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